RESUMEN
El estado nutricional de la
población es fiel reflejo del grado de desarrollo y el bienestar social de un
país. Dicha información es indispensable para apoyar la toma de decisiones que
permitan la definición de políticas, planes, programas y proyectos alimentarios
y nutricionales, así como la reorientación de los ya existentes.
Tanto la desnutrición como el
sobrepeso y la obesidad tienen efectos adversos sobre la salud de niños(as) y
adultos. La obesidad es un factor de riesgo importante en la morbimortalidad
por diabetes y enfermedades cardiovasculares, que están entre las primeras
causas de muerte de la población costarricense. La población estudiada estuvo
constituida por preescolares de 1 a 4 años de edad, escolares de 5 a 12 años,
adolescentes de 13 a 19 años, mujeres y hombres de 20 a 64 años y población
adulta mayor, esta última estudiada por primera vez en una encuesta nacional de
este tipo.
El tamaño de muestra se
determinó mediante el procedimiento de Fleiss (1981), para cada uno de los grupos
poblacionales de interés y para cada una de las variables a considerar en la
encuesta. Los dominios de estudio fueron: nacional, Área Metropolitana, resto
urbano y resto rural; sin embargo, la desagregación definitiva quedó sujeta a
los tamaños finales de muestra después de efectuada la recolección de datos en
el campo y a la precisión obtenida para cada variable por dominio de estudio.
Se utilizó un muestreo aleatorio multietápico y el Marco Muestral del Instituto
Nacional de Estadística y Censos. La muestra se recolectó mediante visita
domiciliar a un total de 2820 viviendas distribuidas en todo el país entre mayo
del 2008 y mayo del 2009.
Los resultados obtenidos
muestran una mejoría del estado nutricional de preescolares de 1 a 4 años de
edad con respecto a la última Encuesta Nacional de Nutrición realizada en el
año 1996, dado que la desnutrición se redujo en 1,0 punto porcentual de peso
para edad y el retardo en talla en 1,7 puntos porcentuales. Con respecto al
indicador de peso para talla, la prevalencia de sobrepeso se redujo en 0,4
puntos porcentuales. Según el índice de masa corporal (IMC), en el grupo de
población de 5 a 12 años de edad 6,1% presentó déficit nutricional, 11,8%
sobrepeso y 9,6% obesidad. Las mujeres presentaron mayor déficit nutricional
(7,1%) que los hombres (5,3%). De igual forma, la obesidad fue ligeramente
mayor en mujeres que en hombres (10,1 y 9,2%, respectivamente). En comparación
con la Encuesta Nacional de Nutrición de 1996 el déficit nutricional disminuyó
de manera significativa en 10,4 puntos porcentuales y el sobrepeso y obesidad
aumentó en 6,5 puntos porcentuales. El 3,0% de adolescentes de 13 a 19 años de
edad presentaron déficit nutricional, 14,7% sobrepeso y 6,1% obesidad. El
sobrepeso fue significativamente mayor en las mujeres (17,1%) que en los hombres
(12,0%). La obesidad también fue ligeramente mayor en mujeres que en hombres
(6,8 y 5,4%, respectivamente).
El principal problema que
presentaron las mujeres de 20 a 64 años de edad fue el sobrepeso y la obesidad
(35,3 y 31,3%, respectivamente). En mujeres de 20 a 44 años fue mayor el
sobrepeso.
Según la clasificación de
circunferencia de cintura 71,5% de la población adulta mayor se encontraba en
riesgo y alto riesgo de complicaciones asociadas a la obesidad y el alto riesgo
fue significativamente mayor que el riesgo (47,7 y 23,8%, respectivamente). Al
analizar por sexo se logró determinar que el alto riesgo es mayor en las
mujeres (67,0%) que en los hombres (21,7%), presentándose diferencias
significativas entre ambos sexos. El riesgo fue significativamente mayor en
hombres que en mujeres (30,1 y 19,1%, respectivamente).
ANTECEDENTES
El estado nutricional es un
condicionante del desarrollo humano de la población, dado que una adecuada
nutrición desde etapas tempranas en la vida, tiene un efecto en la
productividad del adulto, en el mejoramiento del rendimiento intelectual y en
la capacidad funcional de los individuos (INCAP, 1999). Por lo anterior se dice
que el grado de desarrollo de un país, el bienestar social y el nivel de vida
de su población se expresan mediante el estado nutricional de los individuos.
La última encuesta nacional de
nutrición se realizó en el país en 1996, por lo que no se dispone de
información actualizada y con representatividad a nivel nacional desde
entonces. Posterior a esta encuesta, se implementó la fortificación de
alimentos con los nutrientes identificados como deficientes en la población y
las guías alimentarias para la población costarricense, no obstante, durante
este tiempo se han dado una serie de cambios que pueden incidir de forma
importante en la situación nutricional del país, entre ellos la reducción del
poder adquisitivo y la desigualdad económica con el subsecuente aumento de la
pobreza, así como los cambios en la prestación de servicios después de la
reestructuración del Sector Salud, la cual se ha enfocado principalmente a producir
modificaciones estructurales, financieras y de organización para mejorar la
prestación de servicios individuales y de atención a la enfermedad de las
personas (Santa Cruz, 2002).
La Encuesta Nacional de
Hogares 2009, señala que 18,5% de la población está en condición de pobreza,
los niveles de pobreza extrema se incrementaron en 4,2% (esto significa que de
las 4 318115 personas que viven en Costa Rica 935 440 son consideradas como
pobres y de ellas 222 61 viven en pobreza extrema). Asimismo, bajó el promedio
de escolaridad de la población, el costo de la canasta básica alimentaria
creció, la población desocupada aumentó en más de 64 mil personas, la tasa de
desempleo para mujeres aumentó en más de 3% y son los jóvenes y mujeres quienes
presentan mayor dificultad para obtener un empleo (INEC, 2009 y Programa Estado
de la Nación, 2009). La zona central del país (donde se ubica la capital y las
principales ciudades del país), reporta una menor incidencia de la pobreza con
15,3%, mientras que en las regiones costeras oscila entre 20 y 30%.
En general, no se ha logrado
disminuir el impacto de la crisis sobre la población más vulnerable, aflora el
desempleo, se revirtió la reducción de la pobreza y hay una marcada desigualdad
social, lo que refleja una mayor concentración de la riqueza y una división de
clases sociales, lo que incide en el estado nutricional de la población. La
evaluación del estado nutricional de la población es indispensable para apoyar
la toma de decisiones que permitan la definición de políticas, planes,
programas y proyectos alimentarios y nutricionales, así como la reorientación
de los ya existentes. Tanto la desnutrición como el sobrepeso y la obesidad
tienen efectos adversos sobre la salud de niños(as) y adultos. La obesidad es
un factor de riesgo importante en la morbimortalidad por diabetes y
enfermedades cardiovasculares, que están entre las primeras causas de muerte de
la población costarricense.
ENCUESTA NACIONAL DE NUTRICIÓN 2008 - 2009
En el país se han realizado
cinco encuestas nutricionales con representatividad nacional entre los años
1966 y 1996, las que han permitido conocer el estado nutricional de la
población, especialmente materno infantil. Estas encuestas muestran una
disminución importante del déficit nutricional en niños(as) menores de 6 años
de edad. Entre 1966 y 1978 la desnutrición en sus tres grados (< -1 DE) pasa
de 57,4 a 45,9% según el indicador peso para edad (P/E) (INCAP et al. 1969,
Díaz et al. 1979, 1981). En 1982 sufre otra disminución considerable (34,2%) y
en la encuesta de 1996 se reduce aún más alcanzando 22,4% de desnutrición (MS,
1980, 1985, 1996).
Por otro lado, el sobrepeso en
este mismo grupo de población disminuye de 11,4% en 1978 a 2,5% en 1982 para
luego aumentar a 4,2% en 1996 (MS, 1980, 1985, 1996). En el año 1996, la
población escolar mostró 14,9% de sobrepeso y 16,5% de déficit nutricional según
el índice de masa corporal. En ese mismo año se encontró que las mujeres de 15
a 19 años presentaron 23,2% de sobrepeso y 1,4% de bajo peso.
En las mujeres de 20 a 44 años
de edad se observó un aumento del sobrepeso y obesidad (IMC ≥ 25) de 34,6 a
45,9% entre 1982 y 1996, mientras que el déficit disminuyó de 18,3 a 9% en ese mismo
periodo. Asimismo, en las mujeres de 45 a 59 años se observó un incremento del
sobrepeso y obesidad de 55,6 a 75% y una reducción del déficit de 10,8 a 2,5%
(MS, 1996).
En relación con el grupo de
hombres adultos se tienen datos representativos del nivel nacional del año 1982,
que mostraron 22,1% de obesidad y 22,0% de bajo peso (Novygrodt, 1989).
Entre 1979 y 1997 en el país
se realizaron seis censos de talla en escolares de primer grado y el porcentaje
de niños(as) con retardo en talla disminuyó de 20,4 a 7,4% en ese período. A
pesar de esta reducción tan importante, esta problemática presenta marcadas
diferencias según la ubicación geográfica y los grupos de riesgo aparecen
ocultos cuando se analizan cifras promedio nacionales. Es así como las
provincias de Cartago, Puntarenas y Limón presentan prevalencias superiores al 10%
de retardo en talla (MS, 2001).
En los años 1987 y 1997 se
realizaron dos encuestas nacionales de peso y talla en la población escolar. De
acuerdo al indicador peso para talla, la desnutrición en sus tres grados
aumentó de 6,8% en 1987 a 10,6% en 1997. El porcentaje de escolares con
sobrepeso se incrementó de 6,2 a 8,4% en el mismo período (MS y MEP, 1998).
Es importante destacar que no
se cuenta con información desde 1996 con representatividad nacional que permita
conocer la situación actual de la población costarricense. Sin embargo, se dispone
de datos sobre el estado nutricional en las encuestas realizadas en los años
1999 y 2000 en los sitios centinela ubicados en los distritos de Damas de
Desamparados y San Antonio de Nicoya, respectivamente. En Damas de Desamparados
se determinó 14,9% de preescolares con desnutrición y 6,0% con sobrepeso de
acuerdo al indicador de peso para edad. En relación con el grupo de población
escolar se encontró 8,7% de delgados y 22,1% con sobrepeso de acuerdo al índice
de masa corporal. También se encontró en Damas que 56,4% de mujeres entre 19 -
44 años y 58,8% de hombres entre 19 - 59 años presentaron algún grado de
sobrepeso y obesidad. La prevalencia de desnutrición en estos grupos fue baja
(2,0 y 1,5%, respectivamente) (Ministerio de Salud-INCIENSA, 2002).
ANTECEDENTES
En San Antonio de Nicoya,
29,5% de preescolares presentó desnutrición y 1,8% sobrepeso. El 8,9% de
escolares resultaron delgados y 14% con sobrepeso. Además 58,8% de mujeres
entre 9 - 44 años y 40,6% de hombres entre 19 - 59 años presentaron algún grado
de sobrepeso y obesidad. En estos dos últimos grupos de edad mencionados, la
desnutrición fue de 3,1 y 3,7%, respectivamente (Ministerio de Salud-INCIENSA,
2002). Patrón de Crecimiento Infantil de la Organización Mundial de la Salud
(OMS) En el año 2006 se oficializó en Costa Rica el uso del Patrón de
Crecimiento Infantil de la OMS para niños(as) de hasta cinco años de edad. Estos
estándares de crecimiento se desarrollaron a partir de una muestra de niños(as)
provenientes de seis países: Brasil, Ghana, India, Noruega, Omán y los Estados
Unidos de América. El Estudio Multicéntrico de Referencia de Crecimiento (EMRC)
de la OMS fue diseñado para proveer datos que describan la forma en que los
niños(as) deben crecer. Entre los criterios de selección para la muestra del
estudio incluye ciertas recomendaciones sobre prácticas de salud, por ejemplo: lactancia
materna, recibir el mínimo de cuidados pediátricos y no fumar. El estudio dio
seguimiento a niños(as) nacidos a término desde el nacimiento hasta los 2 años
de edad, con observaciones frecuentes en las primeras semanas de vida. Otro
grupo de niños(as) de 18 a 71 meses de edad, fueron medidos una vez; se
combinaron los datos de las dos muestras para crear los estándares de crecimiento
desde el nacimiento hasta los 5 años de vida (De Onís et al, 2004). Con la
inclusión de niños(as) que recibían alimentación y cuidados recomendados
provenientes de varios países, el EMRC resultó en estándares prescriptivos para
crecimiento normal, lo cuales diferente de unas simples referencias
descriptivas. Los nuevos estándares demuestran el crecimiento que puede ser
alcanzado con la alimentación y cuidados de salud recomendados, por ejemplo
inmunizaciones y cuidados durante la enfermedad. Los estándares pueden ser
aplicados en todo el mundo dado que el estudio demostró también que los
niños(as) de todas partes crecen con patrones similares cuando llenan sus
necesidades de salud, nutrición y cuidados (De Onís etal, 2004.
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